jueves, 25 de septiembre de 2008

LLUEVE


Hay personas que entran en tu vida y no sabes ni como ni por qué.
Sencillamente llaman a tu puerta, y te ofrecen un raudal de sensibilidad y buenas sensaciones.
Ella llegó en el verano, aún no nos conocemos personalmente pero es alguien tan especial que este post quiero dedicárselo a ella.
Una mujer que con solo oirla te transmite amor, paz y sosiego para el alma.
Escribió este poema y me lo hizo llegar.Hoy quiero dejarlo en mis páginas para que otras personas puedan disfrutar de él.
Y desde aquí quiero darte las gracias por poder compartir contigo esos ratos de conversación, porque eres un ángel de mujer.


Septiembre. No llueve.
Ruego a Dios
que el agua caiga
del cielo
y el agua traiga
el AMOR
que es quien nos mueve.

AMOR que brota enseguida
siempre que miro
a una hoja
ojalá que siempre
escoja
a esta FLOR que está encendida.

Ella espera esperanzada
que se le aparezca
un hada
y con su vara de AMOR
le presente a su VARÖN.

Septiembre.
Quizás mañana
apàrezca en su "ventana"
ese alguien
tan especial, que le ayude
a caminar.

Septiembre.
Aunque haya sequía
esperaré ,
noche y día
que a esta bendecida
FLOR
la bañe siempre
el AMOR.

El AMOR que es transparente
como el agua
de ESA fuente
que deseo para mi FLOR
y la bañe DULCEMENTE.

(Nunca la olvides BUEN DIOS,
Tenla siempre MUY PRESENTE).

(Curiosamente, esa madrugada llovió.¿No será esto BUEN AUGURIO )




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martes, 9 de septiembre de 2008

NO ERA UN DIA COMO LOS DEMÁS


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Definitivamente no era un día como los demás.
Hadas y deidades de la naturaleza andaban sueltos por los campos; se disponían a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia.
Era el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres
Se habían reunido después de muchos lustros sin haber tenido reconciliación posible, pero esta era una ocasión más que especial, celebraban el encuentro de dos almas que andaban vagando por mucho tiempo perdidas.
Almas que a pesar de su gran sabiduría y nobleza no habían encontrado corazón en que anidar esos grandes valores y sentimientos.
Habló primero la mayor de las hadas, Penélope era seria y justa, y cuando levantó la mano se produjo un silencio casi sepulcral. Solo enturbiado por la suave brisa que hacía balancear las ramas de los árboles.
- Bien mis queridas compañeras... -Sus ojos se iban deteniendo en cada uno de los rostros-. Todas sabemos cual es el motivo de nuestro reencuentro y que gracias a este hecho inesperado, pero a la vez de tan suma importancia.... se ha producido una unión entre todas nosotras, un punto común y el que no dudo será el inicio de otros muchos.
La más impulsiva de ellas, Ariadna saltó de un brinco y quiso saber más detalles del acontecimiento que estaba por ocurrir.
- Y ¿para cuando será, como se va a producir, donde?
Candelaria le dio un tirón y la sentó de un solo movimiento.
- No seas impulsiva Ariadna y deja que Penélope nos ponga al corriente en su justa medida, ella mejor que nadie conoce los entresijos de estas situaciones y sobre todo conoce a Eleonora. Ya desde tiempos inmemoriales han compartido momentos muy decisivos de sus vidas.
-Lo importante de todo esto -continuó Penélope- es que el encuentro entre estas dos almas tan complementarias, se produzca de la forma más natural posible, que no sospechen de ninguna manera que todas nosotras andamos velando por ellos. Porque son tan temerosos que rápidamente podrían dar marcha atrás.
Nuestro deber estará en impedir que otros entes interfieran de forma negativa. Nuestra labor será exclusivamente salvaguardarlos ante adversidades que estoy segura se van a producir. Porque el mal siempre anda acechando, sobre todo a estos que no conocen de la envidia y el rencor.
Bailaron y saltaron alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias demoníacas.
Era un acto simbólico con la finalidad de que “no perdieran fuerzas”. En su conciencia interna sabían que el fuego destruía lo malo y lo dañino.
La atmósfera se cargó de un aliento sobrenatural que impregnó cada lugar mágico del planeta, era el momento propicio para estremecerse e ilusionarse.
Y las dimensiones mágicas de la realidad abrieron las puertas al futuro.
Samuel es un hombre solitario, lleno de riqueza interior y de sabiduría. Pero le falta ese empuje esa creencia en encontrar un espíritu con quien compartir su camino.
Un personaje de gran talla: un Sol menor que abre camino al gran Sol, con una firmeza que haría temblar al mismo rey Herodes. Tiene una misión, y nada le acobarda. Prepara los caminos. Es La Voz que clamaba en el desierto.
Tiene un encanto y una virtud invencibles. Se impone con la fuerza positiva del mismo Sol, con la viveza del fuego, con la fecundidad de la verbena. “Entre los nacidos de mujer, nadie más grande que él”.
Es un renacimiento personal, en lugar de una ininterrumpida supervivencia. Aunque él aún lo desconoce.
Eleonora siente la tibia agua con la que lava los platos. Ella, la de siempre, está limitada a ese pequeño espacio en la tierra sin forma alguna de escapar. Siente penas, emociones y la inmensa pequeñez de su soledad terrenal, pero es incapaz de sentir lo acompañada que realmente está. No está sola y muchos espíritus que la acompañan se nutren de su riqueza interior.
Ignorante de su grandeza, continúa con su rutina, lucha día a día sola, sin más ayuda que la propia fuerza de su entusiasmo por La vida.
Es la emperatriz inigualable en el mundo de los espíritus, pero ella no lo sabe.
Es uno de esos espíritus insólitos en los que se complace la Naturaleza.
Y en poco ascenderá a su trono. A La hora sin sombras. La hora en que dejará atrás su soledad. Para siempre.
Vestida con un vestido blanco semitransparente, de una tela barata que contrasta con su piel dorada y unas sandalias. Al compás de la música, moviendo las caderas, todo su cuerpo de una manera bella, tan distinta, tan nueva, continua lavando los platos. Es la belleza salvaje de la vida y defiende el derecho más humano de todos: el derecho a bailar a su propio ritmo.
Cree firmemente en Lo que es infrecuente, cree en el amor completo (sexo, mente, espíritu, cuerpo y todo a la vez), casi como la explosión de una supernova.
No comparte el concepto pessoano del amor:” amamos la idea que inventamos del otro”
Pessoa, gran poeta pero tan deprimente, tan pesimista. No, ella cree que no hay nada más bello que el encuentro real entre dos seres humanos: esa comunión que te libera de ti mismo.
Samuel está solo, pero sabe que es solo una soledad física. Es un hombre con una fe muy fuerte y es consciente que eso lo fortalece día a día.
Hace una tarde calurosa. Aún así sale a caminar un rato. Necesita sentirse parte del universo, liberarse de todos los problemas cotidianos que le absorben, y le anulan todo poder de decisión.
Es un hombre bueno, con un alma limpia y una necesidad de amar desmesurada. Se refugia en su fe, la que le aporta esa fuerza para continuar por este camino que a veces se le hace tan largo, tan estrecho y tan asfixiante.
Hoy ha salido con la misma idea de todos los días, pero él no sabe que hoy será uno muy especial...hoy conocerá a alguien que será decisivo en su vida, alguien que sin ni siquiera intuirlo le acompañará por siempre y nunca más se sentirá solo en este mundo terrenal.
Cada uno de los pasos que da le va liberando de su pesada carga, llena de culpas que no le pertenecen pero de las que se cree único responsable.
Pronto sabrá que nada de eso le pertenece, pero necesitará su tiempo para reconocer, para comprobar que no es culpable de nada.
Camina rápido, necesita hacer ejercicio...
Hoy Eleonora no piensa salir a la calle, el calor es sofocante y pegajoso. Se quedará en casa, seguramente acabará la novela que tiene entre manos y poco más.
Extrañamente no la encuentra y está segura que la dejó en su mesilla de noche. A veces se desespera con su desorden, Pero... ¿Dónde habrá puesto el dichoso libro? Al final decide salir, irá a dar un paseo,respirar aire fresco le liberará de parte de su soledad.
Camina rápido, necesita hacer ejercicio...


miércoles, 16 de julio de 2008

LA LLEGADA DEL VERANO

Catalina se sentía llena de entusiasmo con esta estación.
Ciertamente ellas eran las últimas niñas del pueblo en ponerse la manga corta y las chanclas, tita Pura insistía en llevar a rajatabla el dichoso refrán de “hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, y si vuelve a llover, te lo vuelves a poner”. Así que mientras todas las niñas andaban “chancleteando”, ellas tenían que esperar pacientemente hasta la fecha del refrán.
Las tardes largas, donde todos los niños de la calle se reunían a la puerta de su casa, pues era la única que tenía un gran rellano donde podían jugar al pilla-pilla, al escondite, a la rueda... Una de sus canciones preferidas...


“eres ma chica que un güevo y ya te quieres casar,
Anda ve y dile a tu madre que te remate criar,
Fuego carbón, maquinita, fuego que se apaga el tren,
Fuego la niña bonita, no se puede detener,
No se puede detener.
Fuego carbón, maquinita, fuego que se apaga el tren”
Los vecinos se quedaban hasta altas horas sentados en la puerta, mientras los críos jugaban y jugaban.
Pero el evento más especial era sin duda la feria, en la primera semana de agosto.
Catalina sentía un nerviosismo tan especial en esos días.
Llegaba el grupo de músicos que animaban la verbena. Como no había ninguna pensión donde alojarlos, cada familia albergaba a uno. A la suya se le adjudicó Antonio, el saxofonista, era el más joven y el más guapo.
Su piel blanca y sus manos suaves, nada tenían que ver con las de su padre o las de cualquier hombre de su pueblo.
Y además olía divinamente...
Por la mañana los disparos de los cohetes anunciaban el comienzo de las fiestas. Los gigantes y cabezudos recorrían las calles estrechas y empinadas, casi todos los niños participaban en ese desfile. Ellas algo menos porque tita pura insistía en que se iban a acalorar demasiado y se resfriarían.
¡Por fin llegaba el momento! mamá preparaba el barreño enorme en medio de la cocina donde les daba un buen baño.
Y entonces llegaba Eufemia.
Era una chica muy guapa. Catalina de mayor quería ser como ella.
Eufemia era de una familia humilde, y se había ido a “servir” a la ciudad, pero nunca faltaba en estos días festivos, siempre traía unas ropas muy modernas con unos escotes muy atrevidos.
Se peinaba con unos recogidos que le realzaban aún más sus hombros y sus ojos, sus labios. Lo que Más le gustaba a Catalina era observarla mientras se pintaba.
Eufemia era la encargada de maquillar a Catalina y a Mari Luz, les pintaba unos rabillos negros y un lunar en la mejilla. Los labios rojos y mientras ella le hacía esos menesteres Catalina no se movía un centímetro, siempre quedaba fantástica, y se sentía mayor y guapa.
Después de eso, les colocaban su precioso vestido de gitana el suyo color verde con lunares negros, el de su hermana igual pero en color butano, sus peinetas, sus flores.....
Pocas eran las atracciones, (allí se les llamaba cacharritos) que llegaban hasta ese pueblo axarqueño perdido entre las montañas.
Unos carricoches, las barquillas. Catalina no era muy aficionada a este cacharro porque le daba cierto miedo como subían, sin embargo Mari Luz no se cansaba de montarse una y otra vez.
Y algo parecido a las norias de hoy día; eran las cunas, empujadas por un par de hombres que los pobres sudaban la gota gorda hasta que el dichoso cacharro cogía impulso y rodaba con cierta facilidad.
El momento estelar para Catalina, era sin duda la verbena.
Oír la música y salir disparada hacia la pista de baile era cuestión de segundos, ella lo inauguraba, no le importaba ser la única y que todos la observaran. Bailar era algo que le fascinaba.

Aún con el paso de los años, es fácil cerrar los ojos y recordar fácilmente esos tres días de fiesta, tres días que se convertían en el evento más importante para unos niños, acostumbrados a una vida sencilla.



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jueves, 5 de junio de 2008

UN MUNDO MARAVILLOSO


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No había pasado mucho tiempo....Pareciera más bien que se detuvo.
Los minutos se convirtieron en días y los segundos en horas interminables que la ataban aún más a su pasado.
Era una noche clara, una noche de luna llena la que le hacía compañía en estos momentos de soledad, de quietud y de calma.
Atisbaba un entusiasmo poco usual en su corazón. Y a pesar de los miedos, y las sombras que acechaban en cualquiera de sus pensamientos más íntimos, sentía que su corazón empezaba a latir a destiempo y seguía brindándole ese entusiasmo que solo podía recordar en una época muy remota.
Incluso en sus sueños aparecían vestigios de esa niñez tan lejana.
Hoy quería recordarla, esos años de su infancia, una vida tranquila, sin prisas, en el pequeño pueblo que la vio nacer, con sus calles estrechas y empinadas. La gente de siempre, las mismas caras. Personajes como mamá “Ocha”, una mujer tan excepcional...pero a ella le dedicaría un capitulo especial en otra ocasión.
Esos ratos de juegos interminables en el patio de casa. Las escapadas al río con su hermana mayor y su primo. Donde jugaban a saltar de piedra en piedra de una orilla a otra y que siempre acababa con el agua hasta las rodillas y con la correspondiente regañina por parte de su madre.
Siempre fue una niña solitaria. Su juego preferido era encerrarse en la parte de atrás de casa (un antiguo corral) y allí se pasaba horas y horas con sus muñecas jugando a las casitas.
Su hermana Mari luz a veces jugaba con ella pero no a ese tipo de juegos Mari Luz era más traviesa e inquieta y disfrutaba jugando al elástico, a la pelota. También le encantaban las muñecas recortables, que guardaba celosamente en cajas de zapatos.
Recordaba sus primeros contactos con los libros. En casa no había nada más que una Biblia y algunos libros muy viejos del bisabuelo, guardados en un baúl aún más viejo. Le gustaba ir a escondidas a esa habitación que en el fondo le inspiraba cierto miedo. A lo más que llegaba era a abrir el baúl y a observarlos con los ojos muy abiertos, y después salía de allí disparada, como si de un delito se tratase, como si hubiese cometido una osadía con perturbar las cosas de los muertos. Mari Luz también huía de ese lugar pero más por miedo a encontrarse alguna culebra enroscada entre ellos.
Una mañana de invierno, el alguacil Goyo (apodado así por el personaje de “Crónicas de un pueblo”) daba la noticia a voces, atrayendo la atención de todos con su trompetilla que sonaba de lo más desagradable, pero lo que siempre significaba algún evento de importancia para todos los vecinos. Ese día con su aspecto diminuto, flacucho y con sus piernas zambas, daba la noticia de que esa misma tarde llegaría por primera vez el bibliobús escolar al pueblo y que todos los niños estaban invitados a visitarlo y a hacerse con algún libro. Era la primera vez que Catalina oía esa palabra bibliobús y a las 4 en punto estaba con su hermana en el lugar acordado esperando la llegada de ese autobús tan especial.
Eran muchos los niños que esperaban en la carretera, la salida del pueblo, justo frente al bar de “Pepe Juanete”.
Todos hacían cola, una fila tan ordenada como la que hacían cada mañana para entrar a la escuela...Catalina y Mari Luz eran de las primeras. Todos miraban casi sin pestañear hacía la curva por donde debía aparecer.
Oyeron la bocina y la algarabía se apoderó de todas esas caritas diminutas que esperaban ansiosos la novedad.
Era un autobús blanco con un gran cartel donde se podía leer “BIBLIOBUS ESCOLAR”
Se abrieron las puertas y apareció un señor mayor que con una sonrisa de oreja a oreja invitó a pasar de 4 en 4 a los niños.
Las dos hermanas entraron en el primer grupo, cuando se encontró allí dentro pudo observar estanterías a cada lado y repletas de libros, libros nuevos que nada tenían que ver con los del baúl del bisabuelo.
Miraba ensimismada, absorta, sin saber por donde empezar. Su hermana eligió “pregúntale a Alicia”, y ella se decidió por uno de Ana María Matute, (nunca podría olvidar ese libro a pesar de haber pasado tanto tiempo) :
“Acababa de cumplir diez años cuando me llevaron con los abuelos, a la casa de las montañas. Primero hicimos un viaje muy largo, que duró cerca de tres días. Tuvimos que coger dos trenes, y al final (después de tomar café con leche en un bar al lado de la estación, de madrugada, con un frío muy grande), llegó el autocar, pintado de azul, que llevaba a las montañas”.
Lo eligió por varios motivos, el primero porque le gustó el dibujo que tenía en la portada y porque era el nombre de una niña. Además rimaba con el suyo...Paulina, Catalina.
De regreso a casa, lo miraba con sumo cuidado, como si de un valioso objeto se tratase.
Esa noche se metió de lleno en la historia de esa niña que había sido enviada con sus abuelos a un pequeño pueblo, parecido al suyo. Desde ese momento descubrió el poder que tenían los libros, como era posible viajar con la mente a cualquier lugar.
A partir de ese viernes, Catalina y Mari Luz no faltaron a su cita con ese autobús blanco, amarillento desgastado y lleno de bellas historias...
Han pasado más de 40 años y aún recuerda con sumo agrado esos momentos que pareciera acababa de rescatarlos de su memoria olvidada.


martes, 6 de mayo de 2008

PARA TI

Había entrado la primavera.

Era una sensación extraña que la sobrecogía, Algo en su interior le decía que lo mejor estaba por llegar.

Y cuando su estación preferida estaba explosionando de lleno, llegó...con su halo de misterio.

Con sus nuevos ropajes consiguió adentrarla en un mundo donde podía sentir la melodía del universo en su propio corazón.

Y el tiempo cobró otro sentido, y la noche se convirtió en una dulce espera, y el dia en una maravillosa explosión de color.

Volvió a tener fe y confianza de nuevo, en la vida, en las ilusiones, en el amor.

Su alma estaba abierta y dispuesta a aceptarlo, lleno de ternura y sensibilidad.

Sus miedos del pasado volvieron a aparecer, y se sintió pequeña, débil...Y su corazón le dolía, le dolía el alma.

EL AMOR ES Y SIEMPRE SERÁ UN MISTERIO





domingo, 13 de abril de 2008

MIS MUJERES

Este post quiero dedicarlo exclusivamente a las mujeres de mi familia. Mi madre, y mis hermanas.
Mujeres tan diferentes y tan importantes en momentos determinados, mujeres que me han hecho reflexionar, que en definitiva me han hecho partícipes de su vida y que con su apoyo, su ejemplo o simplemente con sus silencios han estado ahí.
Empezaré por la que me tuvo en su matriz y al abrigo de su afecto he crecido y he madurado, aún hoy nuestra relación es intensa y es un referente en mi vida imprescindible. Una mujer apartada desde muy pequeña de su madre por circunstancias de la vida y que creció a la sombra de sus demás hermanos. Creció sola y educada por una tía soltera. No ha tenido más familia que su marido y sus hijos y se ha volcado tanto en nosotros que se ha dejado a un lado ella misma, sin nosotros se siente desorientada y sin motivos para estar en este mundo. Le gusta mucho cantar, y ha sido la mejor contadora de cuentos que he conocido.

Mi hermana P. Su nombre viene del latín, es “la inocente casta, la que no tiene mancha”
Es una mujer de naturaleza emotiva, muy diligente y cuidadosa.
Me atrevo a ponerle el adjetivo de original, tanto en su atavío personal, como en su espacio, siempre consigue ese toque de elegancia, de buen gusto por lo bien hecho.
Ama lo posible y lo imposible, y se entrega tanto, se involucra de manera tan intensa que vive todo al máximo.
Tiene una capacidad analítica increíble y una facilidad en armonizar contrarios, siempre con tacto y diplomacia.
Ama lo que siente y lo que presiente
Hemos crecido juntas y nos llevamos muy poco en edad, es una mujer luchadora y aún con su aspecto frágil creo que ha demostrado ser una de las mujeres más fuertes que he conocido, llena de afecto y de protección para con todo el que le rodea y una mujer que por sus circunstancias también ha desarrollado parte de su vida en cierta forma a la sombra de su compañero en la vida, un gran hombre pero sin duda ayudado y apoyado por ella, que en un momento determinado, lo dejó todo, su familia, su trabajo por seguirlo a él en su carrera profesional. Esto no hace más que demostrar la gran mujer que es.
Mi hermana pequeña C. Su nombre viene del latín relativo a una de las siete colinas de Roma Caelius. “la que vino del cielo”...Cuanta verdad hay en eso de que todo en esta vida es símbolo y analogía. Llegó a una edad que ya nadie en la familia esperábamos un nuevo hermano, ni siquiera mi madre que la tuvo en sus entrañas casi cuatro meses sin haberse percatado de ello.
También mi hermana la pequeña es tremendamente emotiva y muy activa, la perseverancia quizás sea uno de los rasgos más destacados de su personalidad.
Ama la innovación pero siempre encaminada a una realización.
Es muy autoexigente, aunque en su forma de expresarse siempre lo hace de forma humilde. Es muy delicada incluso en su aspecto físico y sobre todo ama el buen criterio.
Tiene una mente que consigue convencerte de cualquier situación. Por su profesión, aunque yo diría que por su forma de ser, por su naturaleza innata, se expresa como una pensadora de alta responsabilidad moral con respecto a la comunidad a la que trata.
Ama, educa y embellece no tanto en su propio beneficio como en el de los demás. Muy preocupada por los temas sociales en general.
Es muy sociable y tiene ese don de caer bien, en cualquier ambiente, tremendamente graciosa y recurrente.
Es mi hermana chica y siempre ha crecido al abrigo de sus hermanas mayores, aún hoy seguimos siendo parte imprescindible en sus momentos más importantes.
Estas tres mujeres siguen siendo mi mayor apoyo, y aún siendo consciente de que a veces no están de acuerdo con mi forma de actuar, siempre están ahí de la manera más respetuosa. Y son ellas las que me transmiten esa seguridad cuando los miedos se apoderan de mis pensamientos.

sábado, 29 de marzo de 2008

LLEGÓ LA PRIMAVERA


Y aquel año aún no sintió los efectos.

Tenía la sensación de que en los últimos tiempos no pasaba nada en su vida. Sentía la necesidad de escribir, y la la vez nada tenía que contar.

Salió a pasear cerca del mar, su mar mediterraneo. La tarde estaba languideciendo, la playa solitaria...la sensación de que solo a ella pertenecia esa inmensidad.

Paseó en silencio, llenando sus pulmones de ese aire limpio, con ese olor tan especial.

Y se volvió a sentir una parte tan mínima de este mundo, esa sensación que le hacía despertar de sus problemas, de sus angustias y que le hacía darse cuenta, que magnimizaba demasiado en su vidas, que todo pasaba.

A lo lejos las casas blanqueadas adquirian un tono rosáceo provocado por las últimas horas de sol. Era una tarde apacible, con una temparatura agradable, una ligera brisa le acarició suavemente su rostro.

Liberó su mente y sus pensamientos, dejando que circulasen con libertad por su cabeza y se dejó llevar por el ritmo de las olas.

No pensó en nada importante...